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sábado, 3 de febrero de 2018

La verdad oculta de Jonathan Vázquez

Sinopsis:

Lorenzo D´Franco, ex investigador del Departamento de Homicidios de Montevideo, lleva encofrado en el recinto de sus recuerdos una historia que luego de veinticinco años decide compartir.
El primero de enero de 1992 comenzaron a desarrollarse los sucesos que marcaron a la sociedad uruguaya para siempre y que dejaron en el alma profesional del investigador D´Franco heridas que arruinaron su vida matrimonial y su carrera. Apenas llegada la tarde de ese día, sobre las arenas de la playa de Solymar es encontrado el cuerpo sin duda de la joven Andrea Millán. La policía uruguaya destaca el hallazgo como un homicidio y a Hernán Sandoval, novio de la víctima, como el primer sospechoso. Poco tiempo después, aparecen dos cuerpos más en similares circunstancias. Aunque en una primera instancia parecen crímenes perfectos, la policía logra entrelazar los casos.
Jubilado y sin expectativas, más allá del olvido, Lorenzo D´Franco no puede dejar pasar la oportunidad de escribir una novela sobre lo ocurrido. Allí descubriremos a un investigador obsesionado con un asesino anónimo, en tanto es desgarrado por el derrumbe de su matrimonio y por sus inestables sentimientos hacía una mujer que le demuestra que el amor nunca muere.

Opinión:

Cuando Jonathan Vázquez se puso en contacto conmigo para ofrecerme la lectura de su segunda obra y me habló sobre el argumento, no me lo pensé dos veces. Conocía de oídas, gracias a un gran amigo de este blog, el Dr. Gabriel Pombo, los acontecimientos que inspiraban esta historia y la verdad es que ya desde el comienzo, la convertían en una lectura interesante.

Jonathan nos acerca con su relato, a unos hechos reales que tuvieron lugar en la primera mitad de la década de los 90, en Uruguay, pero que no hay que olvidar que en esta historia, aparecen recubiertos bajo un halo de ficción.
El nombre que se ha dado a cada uno de los personajes, es inventado, al igual que el autor se reserva algunas licencias literarias para determinados momentos.

Esos crímenes que asolaron Uruguay son conocidos como los Crímenes de Carrasco, y fueron cometidos por el que pasaría a convertirse en el primer y único asesino en serie de ese país.
Os preguntaréis qué me llama la atención de esta historia ocurrida al otro lado del charco, pues que el autor de esos crímenes era un joven que nació aquí, en España, ya que su padre cumplía con las funciones de embajador de Uruguay en nuestro país.
Tras recorrer varios países, al final con nueve años, se asentaron definitivamente en el barrio de Carrasco de Montevideo, escenario donde sucedieron los macabros hechos años después.
Pero vayamos al grano...

El Tormento, es el título del primer capítulo al que nos enfrentamos los lectores. Un pequeño relato introductorio donde se narra un asesinato ocurrido el 25 de diciembre de 1991.
De esa forma, el autor da el pistoletazo de salida y los lectores entramos de forma directa en la trama de la novela.
Lorenzo D'Franco es el personaje principal, por decirlo de algún modo. Es el encargado de hacernos de guía en esta historia, porque las verdaderas protagonistas, son las víctimas.

En esta obra nos vamos a encontrar con dos tipos de narraciones, una que nos transportará a la década de los 90 y la otra más actual, que nos sitúa en 2016, ambas realizadas a modo de diario.
Esas narraciones, lógicamente, irán saltando del presente al pasado, lo que no supondrá ningún contratiempo para el lector, ya que en todo momento aparecerá la fecha indicándonos en qué periodo nos encontramos.
El autor hará uso de dos tipos de narradores, uno en primera persona, que corresponde al personaje de D'Franco y otro omnisciente, para momentos en que no esté presente.
Con la narración en primera persona, nos enfrentamos a un relato más personal, más humano, que nos mostrará los límites de la investigación, y que deja al descubierto el gran trabajo de documentación que se esconde tras esta novela.
El otro tipo, el que hace uso de un narrador omnisciente, nos proporcionará detalles que se les escapan a los personajes.
También sería bueno señalar, que los capítulos resultan muy cortos, otro aliciente a la hora de leer, ya que aportan dinamismo a la lectura.

Nuestro investigador principal, D'Franco, con los datos que ya os he dado, intentará reconstruir los hechos que tuvieron lugar en los 90, y de los cuales fue testigo, cuando formaba parte del departamento de homicidios de Montevideo, y la finalidad es que esos sucesos no queden olvidados plasmandolos en una novela.
A través de su relato, seremos testigos, no solo de unos acontecimientos que marcarían a la sociedad uruguaya, sino también haciendo uso de una narración más introspectiva, de muchos secretos de su vida personal.

La verdad oculta se divide en varias partes.
En cada una de ellas iremos conociendo a una de las víctimas y los detalles de cómo se fue desarrollando la investigación alrededor de su caso, hasta que todas las investigaciones terminen convirtiéndose en una sola, al comprobar que existen entre ellas demasiados elementos en común, y que será, lo que lleve a los investigadores a dar definitivamente con el esquivo criminal.

Como podéis comprobar es una novela bastante entretenida, pero por ponerle alguna pega diré, que para mi gusto le falta profundidad a las investigaciones. Me hubiesen gustado más detalles que las complementasen, aunque eso supusiese restar agilidad a la narración.

Esta novela saldrá en breve publicada en Argentina.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

El descenso de Jonathan Vázquez

Sinopsis:

''Su tieso semblante y la dulzura de su tacto se deformaban bajo la luz templada del día. La vida le parecía aterradoramente normal; para él, una sombra entre las sombras, las gentes que poblaban el mundo parecían llenar un profundo abismo sin sentido.
Todos usan a todos, se comen entre ellos como animales rabiosos en el fango con el deseo de complacer sus negros placeres, la mendicidad de sus mentes se extravía en el camino de cenizas al que ellos mismos se conducen, pues el infierno es una elección propia.''



Opinión:

La naturaleza del mal es un misterio cautivador que desde la antigüedad se ha intentado resolver.
Pero... ¿de dónde surge? ¿No os lo habéis preguntado alguna vez?
El mal ya aparece reflejado en la Biblia, pero la solución a ese enigma, aún no ha sido resuelta.
¿Será que existe en la profunda naturaleza del ser humano?
Yo creo, después de tantas preguntas, que el mal no tiene origen, al igual que tampoco lo tiene el bien; tan solo son conceptos a los que no voy a intentar dar solución, cuando ni tan siquiera los grandes pensadores lo han conseguido.
Sin embargo, hay algo que me planteo con frecuencia. ¿Cuáles son los motivos que empujan al ser humano a cometer actos atroces, carentes de lógica?
Tal es la complejidad de la respuesta como sencilla la pregunta, y creo que esa cuestión, tampoco tiene explicación, por lo que muchas veces tendemos a achacarlo a influencias externas, a los cambios de luna, al calor intenso e incluso a los vientos.
Lo cierto es, que cuando se dan ciertas situaciones, determinados individuos más sensibles que el resto, son propensos a cometerlos; Pero este es un tema, del que ya hablaremos un poco más abajo. *

En el comienzo del libro, para ser más exactos en el primer capítulo, el autor tras una breve introducción, nos dice que es mejor no intentar razonar sobre este hecho, sobre la maldad, que no hay que buscar su origen, porque la búsqueda puede complicarse y en vez de ver la luz, nuestra búsqueda puede generar más oscuridad.
Con esa pequeña narración a modo de prólogo, Jonathan Vázquez, crea el ambiente necesario sobre el que se irá desarrollando la trama, y no solo eso, nos hace reflexionar sobre el dolor, la venganza y la mencionada maldad.
Lo que sí extraemos de sus palabras, es que la consecuencia de la maldad es el pecado, y éste es concreto el motor de la novela, porque esta siniestra historia policial, gira entorno a unos asesinatos, a un ejecutor que se cree con derecho de impartir justicia.
Cada víctima es condenada por una acción que ha caracterizado su vida y solo con su muerte, el asesino les purga de sus pecados.

Pero vamos a intentar profundizar en el argumento... sin destripar nada.

El libro comienza con un par de asesinatos macabros.
Kyle Harrigan, un joven detective retirado del servicio del FBI, es reclamado por su jefe para dar con un psicópata metódico, que está aterrorizando a la localidad de Wolf Point (Montana).  *A esa localidad está llegando la primavera, arrastrando consigo incesantes olas de calor que unido a la humedad, están contribuyendo a crear aparatosas tormentas acompañadas de viento, rayos y truenos. Ese ambiente ha generado un malestar general que se masca en el aire...

Harrigan, el protagonista, es un personaje que evoluciona a lo largo del libro. Al comienzo le conocemos siendo alguien atormentado por la muerte de su hermana, pero según avanza el argumento, esos sentimientos van desapareciendo para dar lugar a otros.
Posee como habilidad la empatía; puede ponerse con facilidad en el lugar de la víctima e incluso del asesino.
Pero lógicamente, Harrigan no puede llevar solo esta compleja investigación, por lo que volverá a reunirse con una antigua compañera, Rebecca Hawke.
Los detectives se enfrentan a un asesino distinto, frío y calculador, que no duda en jugar con ellos, podéis ver una muestra de como es en la sinopsis.
Así, se inicia una búsqueda contrarreloj, donde este asesino serial, parece ir siempre por delante en la investigación.

Hay varias cosas que llaman la atención en esta obra.

La trama, cuyos pilares se encuentran en la Divina Comedia de Dante y en los siete pecados capitales, se asemeja bastante a la película de culto de 1995, de David Fincher, Seven; con esto no estoy diciendo que sea igual, ni que sea bueno o malo, pero sí, que el lector que la haya visto, vagará hacia sus escenas sin remedio.

También destaca el simbolismo oculto, las alegorías, que vamos encontrando.
El frío, el mal tiempo, es un elemento constante que persigue a los personajes a lo largo de la novela, y también podría añadir la oscuridad, ya que muchas escenas ocurren siendo de noche.

El descenso, el título elegido, quizás podría aventurar lo que le espera al protagonista, un descenso al infierno, al igual que lo hiciera Dante en su obra más conocida.


La Portada del libro también es para analizar.
En ella vemos a un hombre caminando y tras él podemos ver una ilustración del ya mencionado Infierno de Dante, también apreciamos en el lado izquierdo una iglesia.
Esos mismos elementos, curiosamente, también son visibles en una imagen que habréis visto en muchas ocasiones, el icónico cuadro de Domenico di Michelino, pintado en 1465 y que se encuentra en la Catedral de Florencia.
Pero todo lo mencionado hasta ahora, tan solo son conjeturas mías.

La trama cumple con el primer mandamiento de un thriller sangriento, atrapar y entretener. Cuenta varios giros argumentales muy bien aprovechados, que sumergirán al lector en un relato que mantiene el ritmo.
Su prosa es muy descriptiva y nos transporta con facilidad a los escenarios y por supuesto será un elemento fijo en la narración, que nos acompañará hasta el final de esta novela con clara huella anglosajona.

Y he dejado para el final lo que menos me ha gustado.

El libro no es extenso, se lee bastante bien, de forma ágil y no se hace pesado en ningún momento, pero el final me ha parecido demasiado precipitado.
Me hubiese gustado encontrar algún asesinato más, más desarrollo en la investigación lo que se vería reflejado en un incremento de páginas, porque lo cierto, es que la historia sabe a poco.
La sinopsis elegida, para mí es un fallo.
Según mi criterio debe ajustarse a unos parámetros.
Reflejar de forma muy breve los puntos generales de la obra, como si fuese un esquema, con el fin de seducir al lector, acercarle de forma concisa al contenido, por lo que creo que centrarse en poner la descripción del asesino no incita al lector a leer la obra. No refleja de forma clara lo que nos encontraremos, es demasiado fría y lo cierto es que aporta muy poco.