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Saga Sargento Carmelo Domínguez de Fernando Roye

jueves, 18 de septiembre de 2014

El segundo asesino de Sarah Pinborough


Sinopsis:

1888:
Los ciudadanos de Londres se hallan conmocionados por los crímenes de Jack el Destripador, pero lo peor está por llegar... Cuando se descubre un torso en el Támesis, el doctor Thomas Bond, cirujano de la policía, comprende que hay un segundo asesino actuando en la ciudad donde, tan solo unos días antes, Jack el Destripador mató a dos mujeres en una sola noche. Pero este crimen ha sido obra de un asesino muy frío, uno que carece del característico ímpetu de Jack. Según avanza la investigación y aumentan las víctimas, el doctor Bond se pregunta: ¿qué clase de monstruo se esconde a plena vista en las calles de Londres?


Opinión:

Un comienzo pésimo...

Cuando decidí aventurarme entre las páginas de este libro, lo hice aún a riesgo de poder equivocarme. No había leído nada sobre su autora ni sobre la obra en concreto y buscando por internet, tampoco encontré ninguna opinión que la hiciese referencia, ni positiva ni negativa.

Este libro tiene un poco de todo. Pero considero que en general, la narración sufre demasiados altibajos. Cuando consigues cogerle el hilo han pasado demasiadas páginas.
Lo que más me llama la atención y que considero un error es el prefacio.
Nada más comenzar, su autora ya nos deja claro que habrá continuidad para esta novela y otro detalle, es que a lo largo de ese párrafo, no deja de justificar el enfoque que le ha dado a su obra.

"Me he ceñido a los hechos reales documentados... pero..."
"Muchos de los personajes que aparecen existieron de verdad... pero me he tomado ciertas libertades con ellos, con su vida privada y personalidad"

Evidentemente, esta aclaración podría habérsela saltado.

Los lectores sabemos que es una novela de ficción y entendemos, que es imposible describir a la perfección a un personaje por muy real que sea, también comprendemos que el incluirlos en narraciones aportan un toque más veraz a las historias.
También podría haber optado por crear personajes ficticios como hacen cientos de autores, aunque sus obras citen algún hecho real, o simplemente limitarse a decir que es una novela de ficción con base histórica...
Considero innecesario fantasear con la vida de personajes reales, como es el protagonista, el Doctor Thomas Bond, cuando ese médico gracias a sus méritos policiales se ha hecho un hueco en la historia. Cabe recordar que Thomas Bond está considerado como uno de los primeros perfiladores criminales.

Y para colmo, nos indica que los asesinatos del Torso del Támesis nunca fueron resueltos...
Con lo cual, el lector sin haber llegado a comenzar la lectura, sopesa si realmente merecerá la pena comenzar con un libro, donde sabemos desde el principio, que no se resolverá la historia y encima nos anuncia que hay secuela, donde obviamente tampoco se resolverá.
Vuelvo a lo mismo, hubiese bastado con enunciar que es una novela donde se mezcla ficción y hechos reales...
Yo opté por leerlo porque desconocía que al mismo tiempo que actuaba Jack el destripador en Londres, también lo hacía este Asesino del Torso. Desconozco el motivo por el que se dio más publicidad al primer asesino, ya que resultaban los dos igual de sanguinarios... pero ya os advierto que esa duda tampoco será resuelta.

La novela está dividida en tres partes (45 capítulos), más un epílogo brevísimo, de un párrafo más o menos, que corresponde al titular de un periódico.
Está compuesta por varios hilos argumentales con sus correspondientes personajes y entre el relevo de uno y otro, podremos leer titulares de los principales periódicos de la época.

En la Primera parte, aparece el hilo del Dr. Bond, que será nuestro protagonista y narrado en primera persona.
El del Inspector Moore encargado de la investigación y el de un personaje muy extraño, Aaron Kosminski que me tuvo desconcertada toda la primera parte de la novela.
Estos dos últimos personajes contarán la historia a través de un narrador, que parece no saber mucho más de la trama que los propios personajes.
El hilo del Dr. Bond y del Inspector Moore, corren de forma paralela, ya que comparten la investigación cada uno en su especialidad y los descubrimientos de un personaje, se complementarán con los del otro.
En este momento quiero hacer una aclaración, los tres personajes citados son reales.

La historia mejora... aunque lamentablemente tarde.

Ahora bien, aquí llegamos a la Segunda parte:
Hasta ahora no cabía destacar nada importante, aunque no era aburrida y se dejaba leer, no me aportaba nada nuevo y tampoco lograba captar por completo mi interés.
Llegados a este punto reconozco que la trama mejora. Pero debo deciros, que nos encontramos ya en el capítulo veinte, lo que supone tener leído un 40% del libro.

En esta segunda parte aparecen nuevos personajes con sus hilos propios.
De esta forma podremos leer el diario íntimo de James Harrington, que como no podría ser de otra forma aparece narrado en primera persona.
Este personaje aparece citado en algunas ocasiones en la primera parte, pero sin ninguna actuación de relevancia. Parece un personaje ambiental, pero según avancemos comprobaremos nuestro error.
James, inicia su narración del diario en 1885, como veis años antes de que comiencen los sucesos en Londres (1888). Este hilo irá dando pequeños saltos hacia adelante, hasta alcanzar al resto de personajes en la narración y mezclarse con ellos.
Un personaje que adquiere intensidad según avanzan las páginas de esta obra y que llegado el momento, parecerá que intenta ocupar el lugar de protagonista, arrebatándoselo al Dr. Bond.
Las piezas en este momento comenzarán a encajar e irán descubriendo ante los ojos del lector una narración que termina por enganchar, aunque la lectura está ya muy avanzada cuando esto sucede.
En uno de esos saltos nos posicionaremos en el París de 1886 y comprenderemos por fin, el significado del primer capítulo que se había quedado un poco descolgado en la trama y alejado por completo de la historia principal.

También hará aparición otro personaje Elizabeth Jackson.
Un personaje al cual se le da una importancia asignándole un hilo propio y del cual se podría haber prescindido totalmente, porque no aporta absolutamente nada a la trama.
Cuando Elizabeth hace aparición en esta segunda parte, los personajes comenzaran a moverse alrededor de su historia y podrían haberlo hecho de igual manera sin darle un protagonismo inmerecido.

En esta parte, algunos pasajes hacen recordar a Drácula de Bram Stoker y no solo por la ambientación Victoriana, también por la forma de narrar y algunos perfiles de los personajes.

En la Tercera parte, el protagonismo recae por completo sobre Dr. Bond y de esta forma llegamos al final.

Como he dicho mejora desde la mitad pero tampoco es para tirar cohetes.
La mezcla de ficción con los asesinatos de Jack el destripador y del asesino del Torso no la convierten en una novela única, es tan solo una obra más de ficción entre muchas y sinceramente, no se de donde va a sacar para hacer su anunciada secuela.
Todos los hilos quedan cerrados en lo que a ficción se refiere, obviamente, al no encontrarse jamás al asesino, al igual que ocurrió con Jack el destripador, la leyenda creada alrededor de esos personajes da para mucho y ya sabemos, que la imaginación de los escritores es inagotable.
En lo que a ficción se refiere, hay un detalle en uno de los personajes que sí podría dar para continuar en otro libro. Pero, eso también sería sacar demasiada punta al lápiz.
De todas formas, para ver como se resuelve este enigma creado alrededor de la secuela tendremos que esperar a que sea publicada en castellano y no estoy muy segura de si me pondría a leer la continuación. Aunque sí me pica la curiosidad por saber que derroteros tomará la nueva entrega tampoco me ha enganchado tanto como para no poder vivir sin leerla.


8 comentarios:

  1. No creo vaya a ponerme con este libro. Gracias por la reseña :-)
    Un saludo!

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  2. No se, veo tu opinión muy justa, lo dejo pasar, un beso!

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  3. Hola, he venido a conocer tu espacio a través de tu blog y por aquí me quedo.
    Saludos.
    Rosa.

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  4. Pues teniendo en cuenta que he conseguido hacerme con dos de tus recomendaciones anteriores y que tengo pedido ya El Jilguero, éste lo dejo pasar.

    Bs.

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  5. No he leído la novela, la cual no se publica en mi país (Uruguay), y hasta que no vuelva a viajar a España o le solicite que me la traiga algún amigo que viaje allí no podré hacerme de la misma. Por lo tanto, mal podría referirme al contenido de la obra, que tan bien ha sido comentado en este blogs. Sin embargo, me permito realizar un modesto aporte. Te preguntas porqué se le dio mayor trascendencia a Jack el Destripador y no a este segundo asesino ("asesino del torso"). La respuesta es que históricamente este último no existió, o por lo menos, es muy improbable su existencia. Mientras los atroces homicidios de Jack the Ripper están plenamente documentados, y la duda se centra sólo en la cantidad de víctimas que genuinamente cobró, los llamados "crímenes del torso" de la Inglaterra victoriana, probablemente ni siquiera fuesen asesinatos. Los episodios al efecto fueron tres; 1) El denominado "misterio de Withehall", o sea, restos humanos descubiertos en los cimientos donde se construía el edificio de la nueva sede de Scotland Yard (1888). 2) Un brazo humano que se encontró flotando en el río Támesis; y: 3) Un cadáver de mujer decapitado y desmembrado que la Policía localizó en un barranco sito en la calle Pinchin el 11 de setiembre de 1889. En general, los médicos forenses y los investigadores actuantes estimaron que pudo tratarse de restos usados por estudiantes de medicina que fueron arrojados en esos lugares por desidia o en vena de bromas macabras. Y en cuanto a jerarcas que realmente actuaron en la investigación de esos sucesos, si bien el inspector Henri Moore fue uno de los policías que participó en las indagatorias, en las autopsias sólo intervinieron el forense George Bagster Phillips y su ayudante el doctor Percy Clark. No tengo noticias de que el Dr. Thomas Bond efectivamente participase aquí. Disculpa la extensión de este comentario. Saludos cordiales.

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    Respuestas
    1. Gracias Gabriel por un comentario, es un placer tenerte por aquí.

      Como comento en la reseña, no es un libro para tirar cohetes, empiezas a olvidarlo según lo terminas, mezcla la historia con demasiada ficción e incluso fantasía. Ahora ha salido la segunda parte titulada Los niños del río. Otra aventura protagonizada por el Dr. Bond...

      Un saludo.

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    2. Gracias a ti por responder a mi comentario. Luego de repasar el punto, y releer el material que poseo, nobleza obliga señalar que mi comentario contuvo dos errores. Primero: el denominado "Torso de la calle Pinchin" fue encontrado por el agente William Pennett durante una ronda policial el 10 de setiembre de 1889 y no el 11 del mismo mes y año, como equivocadamente dije.
      Segundo El doctor Thomas Bond efectivamente intervino, al menos en el caso del "Torso de la calle Pinchin", aunque como forense consultante. La autopsia del cuerpo desmembrado y el informe principal al efecto estuvo a cargo del forense oficial de la Policia de la City de Londres, el doctor Frederick Gordon Brown. Estos datos los inclui en el articulo que sobre este tema escribi en mi blog, cuyo enlace dejo aqu{i por si a tus lectores les interesara:
      http://pomboypombo.blogspot.com/2012/10/el-torso-de-la-calle-pinchin-otro.htmll

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  6. Lo primero que debo hacer, es comentar a los amigos que visitan este blog que Gabriel Pombo, es un escritor Uruguayo conocido por sus entrevistas, libros, y ensayos, referidos a temas criminológicos, y en particular referidos a asesinos en serie y al conocido Jack el Destripador.

    Y ahora sí... Gabriel, vuelvo a darte las gracias por tus aportaciones que son el complemento "real" e ideal, a la reseña del libro.

    El doctor Bond en la novela, al principio, aparece como tú dices, como un mero forense que ejerce más bien como testigo o consejero, pero luego, su personaje toma el papel de protagonista como intuíamos desde el principio.

    Muchísimas gracias por el enlace que nos facilitas y por supuesto que me paso a leerlo. Es un placer tenerte por este blog.

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